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Sexología – Disfunción eréctil: psicología y fisiología

¿Qué es la disfunción eréctil?

Es un trastorno en el cual el hombre es incapaz de conseguir y mantener una erección suficiente que le permita disfrutar de las relaciones sexuales. Aunque puede manifestarse en cualquier momento de la madurez sexual de un individuo, la disfunción eréctil tiene mayor prevalencia a partir de los 40 años de edad. Entre las causas que explican este trastorno estarían las psicológicas (ansiedad, depresión…) y las físicas (dolencias vasculares, problemas neurológicos, hormonales, etc).
Síntomas
-Dificultad para conseguir o mantener una erección en más del 25 por ciento de los casos en que se pretende hacerlo, perder la erección durante el coito de manera persistente.
Diagnóstico
-Entrevista con el paciente, relleno de un cuestionario y repaso del historial clínico.
-Examen físico.
-Pruebas neurológicas, urológicas, renales, vasculares y hormonales.
-Tumescencia nocturna del pene (comprobación de erecciones nocturnas).
Tratamiento
-Medicación (previa evaluación de riesgos en pacientes con cardiopatías): sildenafil, vardenafil, tadalafil. También se pueden tomar agonistas dopaminérgicos.
-Admistración de testosterona.
-Inyección intracavernosa de sustancias que aumentan el flujo sanguíneo.
-Dispositivo de vacío (para atraer la sangre venosa al pene).
-Colocación de una prótesis.
-Psicoterapia.
Opinión
Según la doctora y andróloga Ana Puigvert, en verano aumentan los impulsos sexuales gracias a la acción del sol, que estimula unas glándulas que liberan ciertas hormonas vinculadas al deseo, y también por el hecho de que la gente va más ligera de ropa. Estos factores explican que muchos pacientes con disfunción eréctil noten una mejoría a medida que se acerca el verano, y como consecuencia de ello propongan dejar la medicación. Para Puigvert, esta reducción de las disfunciones eréctiles merece el calificativo de “espectacular”.

septiembre 13, 2007 at 4:11 am Deja un comentario

La sexualidad especial

por Hilce Darío Dejesús
Licenciado en Psicología

Ante los nuevos desafíos que ha puesto en el tapete la ley de educación sexual, abrimos otra posibilidad para preguntarnos y reflexionar: ¿Qué pasa con los jóvenes con capacidades diferentes y su sexualidad? Uno de los interrogantes más significativos en este caso tiene que ver con lo público y lo privado. El contacto y el límite.

¿Hasta dónde es válido hablar de sexualidad integrada en los chicos especiales? ¿Será que estamos asociando y hasta homologando al término “discapacidad” el de “incapacidad”, “discapacitado” con “inhabilitado”?

Si se cree que no hay nada que hablar, por consiguiente, no se verá nada… o será que porque no se ve, no se habla. En muchos lugares, no sólo en las familias sino también en las instituciones, de “esto”no se habla (más allá de que la vida afectiva y la sexualidad, digan constantemente presente). Quizás por el mismo hecho de que no quieren configurarlo como problema; y, en muchos casos, porque es un problema no resuelto para la institución o para la persona que acompaña.

Aunque se avanzó en la afirmación de la dignidad y los derechos de las personas especiales, todavía queda mucho camino por recorrer, y es por ello que debemos reflexionar sobre la afectividad y la sexualidad de las personas con capacidades diferentes.

En el desarrollo de nuestra vida, como seres humanos, apuntamos a la autonomía y vivir nuestra afectividad, nuestra sexualidad en la mayor libertad que no es sinónimo de libertinaje.

Todos los jóvenes con discapacidad crecen, y se van convirtiendo en hombres y mujeres, con un cuerpo que se desarrolla, más allá de que permanecen, en muchos casos, nombrados y tratados como niños, retenidos en una infancia interminable. Ésta última sería una de las causas de la imposibilidad de los adultos para NO poder ver el desarrollo, en cuanto lo biológico, de la persona que tiene una DISCAPACIDAD intelectual. Una discapacidad que no DEBE ENTENDERSE COMO UNA INHABILIDAD AFECTIVA-SEXUAL.

Por lo cual cabe dejar en claro los principios que rigen la antropología que hemos manifestado en otros artículos: “la compresión del HOMBRE de una manera integral y no reduccionista, el sentido y el valor de la sexualidad en la vida”. Éstos nos llevarán a plantear el problema con soluciones desde el vínculo primario, dado que la familia juega un papel fundamental, aportando el sentido que se pueda dar a la afectividad. Compartiendo cuidados y afectos, compartimos la vida. La educación especial no puede ahorrar en las expresiones de afecto.

Esa multitud de sentimientos que se producen en cada relación, puede ser conflictiva, en el desafío de la autonomía; pero todas las dimensiones de la sexualidad y su misma estructura afectiva, radican en la estructura peculiar de la realidad humana. Y el deseo, circula en cada uno, proponiendo contacto del cuerpo y del espíritu.

Cuando las caricias, las expresiones de afecto, recorren a la persona, necesariamente, algo produce. Con lo cual, si amamos ineludiblemente producimos y potenciamos que la persona se habrá al amor. Que, también, quiera expresarlo, vivirlo; cualquiera sea su condición, desde su propia existencia.

Cada joven es un individuo en relación con el mundo de los afectos, donde las restricciones y discriminaciones, también las limitaciones naturales más evidentes y, a veces intensas; pero no por ello imposibles de descubrir y encaminar desde el proceso humano de cada persona.

Todos tenemos debilidades; pero, también, todos somos proceso. la persona del joven con capacidades especiales comparte algo común con todos: el proceso. Más rápido o más lento, fugaz, intenso, como quieras llamarlo, todos somos básicamente proceso humano.

Todos los varones y todas las mujeres son distintos. En cómo son, cómo viven su sexualidad y cómo la expresan. Cada persona es única. Pero ninguna persona es más o menos que otra y todas están llenas de potencialidades. Las personas con discapacidad no son una excepción.

Entonces, el paso esencial es: detenernos y acompañar sus corrientes de afectos y manifestaciones físicas y amorosas con palabras. Palabras orientadoras que puedan dar sentido a lo que pasa en su crecimiento y en su desarrollo.

En esta etapa de la vida crece, también, en las posibilidades de su propia sexualidad.

La aseveración de que el ser humano es un ser sexuado parece hoy casi trivial y redundante. Sin embargo hay que exhortar en que la sexualidad no es una dimensión secundaria de la vida humana sino que pertenece íntimamente a su constitución, también en el caso de las personas con capacidades diferentes.

El ejercicio inicial está planteado, ahora hay que comenzar a ponerlo en palabras, hablarlo; ya que el sujeto es un sujeto desde la palabra del Otro.

Las actitudes de resignación no involucran la situación de incorporación. En la integración debe estar presente la diferencia; pero en el sentido de que todos somos diferentes.

Recordemos que toda relación conlleva aceptación-rechazo. Hay un mensaje en lo que no podemos poner en palabras, por eso, es necesario hacer este ejercicio de encuentro. Es el criterio trascendente del proceso rehabilitador y educativo, proporcionar el máximo nivel de habilidades sociales, no como la conclusión, sino para posibilitar recursos que hagan viable la calidad de vida para la personas. Siendo respetado por ser un ser, único e irrepetible, haciéndole saber donde esté, (familia, cottolengo, hogar centro de día) que está llamado a contribuir al bien de su familia y de la comunidad, según sus propias capacidades. Tener su propia vida. Tener el derecho de ser amado y amar.

“A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse.
Nada tan fácil.
Ésta es la pasión más natural del hombre”.
Blaise Pascal

julio 20, 2007 at 2:16 am Deja un comentario

Hablan lo mismo, pero no de lo mismo

Un estudio revela que hombres y mujeres usan del orden de 16.000 palabras al día, aunque varían los contenidos, pragmáticos o emocionales en función del sexo.
Oviedo, J. N.

Un equipo de investigadores ha descubierto que en realidad las mujeres no hablan mucho más que los hombres. De esa forma se cancela un mito muy extendido, porque aparece en diversas culturas, y que tiene hondas raíces aun en las sociedades actuales. El equipo dirigido por Matthias R. Mehl, profesor de Psicología de la Universidad de Arizona (EE UU), es el responsable del descubrimiento que acaba de ser publicado por la prestigiosa revista «Science», reciente premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica. Las diferencias, sin embargo, se mantienen en los contenidos, las mujeres hablan más de sentimientos y emociones, y lo hombres, de cosas exteriores y pragmáticas.

El ensayo se realizó colocando micrófonos a 396 universitarios durante períodos de tiempo que variaron de dos a diez días. De esa forma se estudiaron sus conversaciones y se pudieron calcular cuántas palabras habían empleado a lo largo de una jornada. El resultado ha sido muy preciso: las mujeres utilizaron 16.215 palabras de media, y los hombres, 15.669. La diferencia, apenas 546 palabras.

James W. Pennebaker, titular del departamento de Psicología de la Universidad de Texas y coautor del estudio, ha indicado que los expertos recogieron la información como parte de un proyecto más amplio que procura entender por qué la gente se conmueve cuando habla sobre sus experiencias personales.

El origen del ensayo fue la sorpresa que causó un artículo de una revista donde se aseguraba que las mujeres utilizaban un promedio de veinte mil palabras diarias, y los hombres, sólo siete mil. Si fuera objetiva una diferencia tan abultada, pensaron, se habrían dado cuenta con anterioridad. Posteriormente, comprobaron que ese cómputo publicado en la revista había sido utilizado durante años en diversos libros. Sin embargo, no lograron encontrar ninguna investigación concreta que lo avalara.
«Aunque muchas personas creen en el estereotipo de que las mujeres son conversadoras y los hombres más reservados para hablar, no existe un estudio a gran escala que haya documentado sistemáticamente las conversaciones naturales de grandes grupos de personas durante períodos prolongados de tiempo», ha comentado Pennebaker.

El ensayo comenzó con un grupo de estudiantes en el año 1998, con dos grupos en 2001, con otros dos en 2003 y el último en 2004. Uno de los grupos de 2003 incluyó a 51 estudiantes en México. El resto era de Estados Unidos.

En cuanto a los contenidos, a la cualidad frente a la cantidad, las mayores diferencias entre hombres y mujeres se han registrado en el contexto de conversaciones informales, circunstancia que los investigadores atribuyen a que estas conversaciones son las que ofrecen más libertad para hablar.

En esos contextos es donde más se aprecia que los hombres recurren con alta frecuencia a expresiones negativas, hablan más en presente, utilizan más a menudo palabras más largas y hablan más de actividades concretas, especialmente de ocio, mientras que las conversaciones femeninas giran fundamentalmente en torno a relaciones psicológicas y sociales.

Las diferencias registradas entre hombres y mujeres son estadísticamente pequeñas, pero recurrentes y significativas, advierten los investigadores. Esto explica que, aunque en grupos amplios de población se observen estas diferencias, no describan las conversaciones de todo el mundo a escala individual: entre los hombres, algunos se sienten más cómodos hablando de relaciones humanas; y entre las mujeres, algunas son más propensas a hablar de cuestiones impersonales. El objetivo del estudio, ha explicado Pennebaker, es «situar la investigación de las diferencias entre el lenguaje de hombres y mujeres sobre una base empírica firme» y alejarla de «estereotipos no demostrados».

julio 14, 2007 at 3:31 am Deja un comentario

El «profe» de sexo tiene casi la misma edad que sus alumnos

Un proyecto innovador de la universidad de granada aboga por que los estudiantes de enfermería formen a adolescentes en sexo, alimentación y drogas.

PATRICIA MATEY

Me han dicho que si no me depilo el vello de mi cuerpo por completo, cuando tenga relaciones sexuales me puedo quedar pegada a mi pareja». No se trata de un comentario humorístico, sino de una duda real planteada por una estudiante de 4º de ESO, durante su asistencia voluntaria a un taller de educación afectivo-sexual impartido recientemente por estudiantes de la Escuela de Enfermería de Melilla, dependiente de la Universidad de Granada (EUEM).

«Dicen que la edad de inicio en el sexo de los adolescentes se ha adelantado y que es una generación que sabe mucho. No es cierto. Sólo hay que escuchar sus comentarios para darse cuenta de que hemos retrocedido», alega Francis Ceriño. Esta universitaria de 33 años habla desde la experiencia que le ha proporcionado participar en el proyecto innovador llamado ‘Jóvenes formando a jóvenes: un programa de educación para la salud.’

En él, ella y otros 24 compañeros de carrera, han impartido talleres divulgativos sobre sexo, vida sana (que incluye tanto la prevención de los trastornos alimentarios, como el consejo sobre los beneficios de practicar deporte) y consumo de drogas, a 250 alumnos de entre 15 y 16 años, pertenecientes a cuatro institutos de enseñanza secundaria en su ciudad y a otro centro en Marruecos.

La creadora y coordinadora de esta iniciativa es Bibinha Benbunan, profesora de enfermería en la EUEM y doctora en Psicología. «Está comprobado que los mensajes que transmiten los miembros de un mismo grupo o aquéllos que son un referente ejercen una gran influencia sobre los jóvenes. Son las iniciativas conocidas como ‘Youth to youth Programs’ (programás de jóvenes a jóvenes)’.’ Pensamos, porque en este trabajo también han participado profesores de otras disciplinas, que los estudiantes de enfermería eran los idóneos para impartir estos talleres», aclara Bibinha Benbunan. Como también ha sido los más oportuno, en su opinión, que los cursos de educación en salud se hayan impartido a chicos y chicas de 15 años. «Es cuando se inician las conductas de riesgo. Está claro que no podemos acabar con el ‘botellón,’ pero sí podemos enseñarles a que se autocontrolen».

El proyecto ha podido ponerse en marcha gracias a un trabajo en cadena. Durante un cuatrimestre, los profesores han formado a los universitarios en distintas materias, entre las que destacan dinámica de grupo o formas de comunicación, con el objetivo de incrementar la capacidad divulgativa de estos nuevos ‘educadores’.

ACOGIDA

«Luego han sido ellos los que, a lo largo de cinco días, han impartido los cursos, todos ellos interactivos. Se trataba de enseñarles de una forma dinámica y participativa. Y con su propio lenguaje, que es el que entienden y el que está demostrado que realmente les llega», insiste la coordinadora. La acogida de este proyecto piloto ha sido todo un éxito. «Se produjo un efecto dominó. Los chicos venían cada día con amigos y alumnos de otros institutos. Además, la asistencia era desde las cuatro y media de la tarde hasta las nueve de la noche, pero no fallaban, un baremo para valorar el impacto de la experiencia. Incluso nos han pedido que volvamos. Seguimos en contacto con ellos a través de internet», aclara Francis Ceriño.

El primer paso ya se ha dado. «Ahora vamos a seguir trabajando en esta línea de investigación, corrigiendo errores y ampliando el tiempo de formación y su mayor distribución. El próximo curso los talleres se van a ampliar con uno de violencia doméstica y escolar. Pretendemos, además, que los universitarios actuen de mediadores sociales», detalla Benbunan.

junio 14, 2007 at 2:51 am Deja un comentario

Incomunicación e insatisfacción sexual, causas de infidelidad

Este fenómeno convergen factores como la cultura, costumbres, educación, autoconcepto, autoestima, lo económico y la frustración de los cónyuges.

México, DF.– Problemas de comunicación, insatisfacción sexual, falta de amor y dinero, así como necesidades insatisfechas o “desquite” son las principales causas de infidelidad en hombres y mujeres, afirmó Blanca Elena Mancilla, profesora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Al dictar la conferencia
“Causas de la infidelidad en la pareja”, destacó que en este fenómeno convergen factores como la cultura, costumbres, educación, autoconcepto, autoestima, lo económico y la frustración de los cónyuges.
En un comunicado de la máxima casa de estudios refirió que en la FP se investigaron las causas de por qué un hombre o una mujer son infieles, con el propósito de definir los elementos o factores que se deben trabajar en psicoterapia, para prevenir una relación disfuncional que lleve a esta conducta.
Así se entrevistaron 300 sujetos heterosexuales en pareja con edad mínima de 25 años y máxima de 40.
El estado civil abarcó casados, unión libre y noviazgo, este último con un mínimo de un año de duración.
Los entrevistados coincidieron en definir a la infidelidad como el hecho de haber tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, o con otro u otra que no fuera su pareja.
Tanto hombres como mujeres informaron que si en el momento de cometer la infidelidad estaban enojados con su pareja, pues entonces consideraban que no habían sido infieles.
Las mujeres reportaron como principal causa la falta de comunicación, y con ello se referían a que su pareja no compartía con ellas sus inquietudes, planes, problemas en el trabajo o gustos, por lo que relacionarse con otro hombre es una manera de rescatarse.
Sin embargo, esto no mejora su situación porque con el amante repiten el mismo patrón, se cita en el comunicado.
Asimismo, según la encuesta, las mujeres consideraron que otras causas de infidelidad son la insatisfacción sexual, la falta de amor, que los hombres sean desobligados a la hora de dar dinero, el “desquite” o necesidades insatisfechas como reconocimiento, reafirmación, ausencia de sentimientos de seguridad, machismo e incapacidad para relacionarse afectivamente.
En el hombre, apuntó, la primera causa son las características personales, después, problemas de comunicación, insatisfacción sexual, falta de amor, la poca higiene de su pareja y la revancha.
Notimex

junio 4, 2007 at 3:37 pm Deja un comentario

El 48 por ciento de las consultas sexuales se debe a un problema de disfunción eréctil

escrito por ACN Press
19/04/2007

Tenerife/ Otras consultas frecuentes al médico de familia son la eyaculación precoz (28%) la falta de deseo sexual (8%) o la anorgasmia femenina (7%) . Una encuesta revela que nueve de cada diez médicos consideran la esfera sexual un elemento fundamental de la salud de los ciudadanos y manifiestan interés por ampliar su formación en esta materia.
Casi una de cada dos consultas (48%) sobre sexualidad que se le hace al médico de familia se debe a un problema de disfunción eréctil, seguida de otras alteraciones como la eyaculación precoz (28%), falta de deseo sexual (8%), anorgasmia femenina (7%) y vaginismo (1,6%), según datos del Instituto de Sexología y Psicología. Pese a la frecuencia de estos problemas, la esfera sexual continúa siendo un aspecto íntimo que tanto a médicos como pacientes les cuesta plantear en la consulta, según indica el doctor José Zarco, coordinador de las Jornadas de Actualización de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC-INF) que se celebran en el Auditorio de Tenerife y a las que asisten médicos de familia de toda España. “Un abordaje integral de la salud de los pacientes no puede pasar por alto un aspecto fundamental de la salud las personas, como son las posibles alteraciones sexuales. De ahí la necesidad de que los médicos aprovechemos nuestras habilidades de comunicación y de que contemos con la formación específica para dar la mejor respuesta posible a las necesidades de los ciudadanos en esta materia”, asegura José Zarco.La reunión permite a los facultativos asistentes actualizar sus conocimientos. Estas jornadas, dirigidas a mejorar la competencia profesional de los médicos de familia para lo que ponen un énfasis especial en el terreno de las habilidades prácticas abordarán en esta ocasión distintos aspectos como son los problemas de salud, el parkinson, la diabetes, la violencia doméstica, la osteoporosis, la menopausia, el manejo de los trastornos de ánimo y los problemas éticos en la consulta, informa la semFYC en un comunicado.ABORDAJE DE LA SEXUALIDAD EN ATENCIÓN PRIMARIAEl abordaje de la sexualidad desde la consulta del médico de familia es otro de los contenidos de las jornadas. En opinión del doctor Zarco, es imprescindible, de cara a la formación de los médicos de familia, establecer qué habilidades y actitudes deben adquirir los profesionales sanitarios para identificar estos problemas y ofrecer soluciones adecuadas. “Además de ampliar nuestra formación científica”, continúa, “los médicos debemos potenciar nuestras habilidades comunicativas para favorecer el diagnóstico y tratamiento de patologías sexuales”, apunta.En los últimos años los españoles han ido perdiendo el pudor en la consulta y cada vez es más frecuente que hagan preguntas relacionadas con su sexualidad. Además de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, son también frecuentes las dudas relacionadas con la solicitud de la píldora del día después, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y la planificación familiar. “Casi todos los trastornos pueden ser abordados, sobre todo, prevenidos por el médico de familia. La mayor dificultad a esta tarea suele venir de la falta de tiempo además de la ya reseñada falta de formación”, afirma el doctor Zarco.La necesidad de una atención integral en los pacientes con alguna alteración sexual cobra aún mayor importancia si se tiene en cuenta que uno de cada tres pacientes con disfunción eréctil, por ejemplo, suele presentar otra patología oculta, como el colesterol elevado (27%), la diabetes (22%), la hipertensión arterial (20%) o la ansiedad (18%). Durante las estas jornadas, se presentan los resultados de un estudio descriptivo mediante encuesta cumplimentada a los médicos para saber cómo abordan la sexualidad en la consulta de Atención Primaria. Los datos ponen de manifiesto que el 95% considera la esfera sexual como un elemento fundamental en la salud de los ciudadanos y manifiesta su interés por mejorar su formación en este ámbito. La encuesta también revela que un porcentaje significativo de médicos no incluye la historia sexual del paciente en su historia clínica. Como señala el doctor Zarco, es preciso, por tanto, dotar a los médicos de familia de los instrumentos necesarios para mejorar el abordaje clínico y terapéutico de la sexualidad en su práctica profesional, así como promover la investigación de estos profesionales en el campo de la sexología. “Es importante”, subraya, “aprovechar la situación del médico de familia en la puerta de entrada al sistema sanitario, una situación privilegiada para prevenir o resolver las alteraciones de la sexualidad”, señala Zarco.

abril 24, 2007 at 3:00 pm Deja un comentario


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