El cerebro que nos aborrega

Adónde va Vicente… Conocido es el dicho y conocida también la tendencia de los grupos y las sociedades a la homogeneización. La presión social es capaz de cambiar y moldear las decisiones de los individuos, que obtienen cierta recompensa cuando sus acciones se parecen a las de la mayoría. Un trabajo publicado en la revista ‘Neuron’ describe los procesos que tienen lugar en nuestro cerebro cuando nos damos cuenta de que nuestras respuestas no coinciden con las del grupo y cómo estos determinan que digamos, al final, lo que dice la mayoría.

Las teorías más modernas postulan que el aprendizaje por refuerzo se produce gracias a las señales de error de predicción, es decir, a la discrepancia entre la recompensa esperada y la obtenida. Esta señal “va guiando la toma de decisiones indicando la necesidad de ajustar un comportamiento”, explican los autores.

Por otro lado, los estudios sobre conformidad, entendida como el cambio en el comportamiento de un individuo para ajustarse al de otros, sugieren que los mecanismos del aprendizaje por refuerzo subyacen también a este fenómeno. La hipótesis de trabajo de Vasily Klucharev y sus colegas de la Radboud Universisty Nijmegen (Holanda) es, precisamente, que cuando una persona se da cuenta de que su conducta se aleja de la del grupo su cerebro produce una respuesta similar a la del error de predicción que le indica que debe alterar ese patrón en el futuro.

Partiendo de esa base, elaboraron un experimento en el que 21 mujeres debían puntuar lo atractivos que les resultaban 222 rostros femeninos. Después de hacerlo, recibían la calificación que tenía como media cada una de esas caras en Europa. Durante esta fase, el cerebro de las participantes era observado mediante una resonancia magnética funcional.

Imágenes mediante resonancia magnética

En especial, los investigadores prestaban atención a dos zonas del cerebro. La región rostral cingular, relacionada con el aprendizaje por refuerzo y las respuestas vinculadas con los errores, cuya actividad indica la necesidad de ajustar una acción cuando el objetivo no se ha alcanzado; y el núcleo accumbens, que interviene en el aprendizaje social y cuya actividad modulan las recompensas inesperadas.

Para comprobar si la opinión de la mayoría influía en las puntuaciones iniciales, 30 minutos después de la primera prueba las participantes calificaron de nuevo el atractivo de cada rostro pero esta vez sin recibir la información de la media europea. Tal y como era de esperar, “la opinión grupal moduló los juicios de los individuos incluso sin que el grupo estuviera físicamente presente”, subrayan los autores.

Estos observaron, además, que cuanto mayor era la discrepancia entre la puntuación de un sujeto y la otorgada por el grupo más pronunciado era el efecto de conformidad.

El proceso mental experimentado por las participantes quedó perfectamente reflejado en la resonancia. Cuando se percataban de que la opinión del grupo difería de la suya, la región rostral cingular se activaba, así como otras áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento de errores. A su vez, el núcleo accumbens se apagaba, junto con otras zonas vinculadas con las recompensas. Una respuesta muy parecida a la señal de predicción de error.

Cuando más pronunciada era la activación y desactivación de las citadas estructuras más probabilidades de que el individuo adaptara sus respuestas a las del grupo, de que se conformara. “En otras palabras -señalan los autores- un conflicto con las normas sociales indica un error similar a la señal de aprendizaje por refuerzo que exige un ajuste del comportamiento”.

Un apunte curioso de este estudio radica en la dimensión social de este tipo de conflictos. Cuando Klucharev y sus colegas sustituyeron la puntuación media europea por una elaborada por un ordenador el efecto de conformidad se atenuó. Las participantes no tomaban tan en serio la opinión del ordenador subrayando la naturaleza social del problema.

marzo 2, 2009 at 3:43 am Deja un comentario

Criarse en las ‘rodillas’ de los abuelos ‘endereza’ el comportamiento

Los abuelos y abuelas ‘ya no están para tener hijos’, pero sí están ejerciciendo de padres de sus nietos para fortuna de estos últimos. Los datos de un nuevo estudio revelan los beneficios psicológicos que obtienen los adolescentes cuando viven rodeados de ‘los mayores’ de la familia.

La incorporación de la mujer al mundo laboral, el divorcio o el enviudamiento de alguno de los padres son las razones que están provocando que hoy, más que nunca, los abuelos pasen su jubilación cuidando de los hijos de sus hijos. Un ejemplo. En España cerca del 23% de las mujeres mayores de 65 años ayuda en su crianza, la mitad de ellas a diario y el 40% tres veces por semana.

“La literatura científica documenta que los niños y adolescentes con madres o padres solos o de familias ‘recompuestas’ [padrastros, hermanastros…] tienen más probabilidades de experimentar problemas psicosociales, de salud o de adaptación escolar. En parte, por una serie de factores asociados a estos ambientes familiares: dificultades económicas y sociales, conflictos familiares, cambios frecuentes en el ambiente hogareño, problemas mentales en alguno de los padres, falta de atención a los progenitores…”, comenta Shallhevet Attar-Schwartz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autora principal de la investigación, en la que ha participado también la Universidad de Londres.

Los investigadores, que reconocen que las últimas dos décadas el aumento de la expectativa de vida de la población y del número de familias en las que conviven miembros de tres y hasta cuatro generaciones se ha disparado en los países desarrollados, creen que “pese a ello la relación de los abuelos con sus nietos y sus efectos psíquicos ha recibido poca atención científica”.

En la investigación, se repartieron cuestionarios en 1.010 colegios de Reino Unido y Gales. “Cerca de 1.515 estudiantes de 11 a 16 años respondieron a las preguntas para averiguar si la relación de los chicos y chicas con sus abuelos modifica su estado emocional”, comentan los investigadores en su estudio, publicado en el último número de la revista ‘Journal of Family Psychology’.

Un 66% de los encuestados vive con los padres biológicos, mientras que un 18% reside con uno sólo de ellos. Un 15% pertenece, en cambio, a familias rehechas a las que se han sumado nuevos miembros.

Los datos revelan que los estudiantes criados con abuelos confiesan hablar más con ellos, realizan más actividades sociales, se muestran menos hiperactivos y se comportan mejor que los que viven alejados de los mayores. “Los efectos positivos se observan en los tres tipos de familias, pero son mucho más fuertes en los hijos de padres separados o los que tienen padrastros que en los que viven con ambos progenitores biológicos”, destacan los investigadores.

Pese a que como todos los “trabajos el estudio tiene sus limitaciones, los hallazgos se corresponden con las hipótesis establecidas en la literatura científica que hablan de las consecuencias que tiene para el adolescente crecer lejos de uno de los dos progenitores. Los abuelos se identifican como una fuente capaz de moderar las influencias negativas de las familias separadas o con múltiples transiciones”, rezan las conclusiones.

Los médicos deberían valorar “el trabajo con todos los miembros de la familia para fortalecer las relaciones entre ellos”, insisten los autores. Las instituciones públicas, como los colegios o los centros de asistencia social “deberían reconocer el valor de los mayores en el soporte emocional de los adolescentes, en sus vidas, especialmente en las de aquéllos de familias desestructuradas”, comentan los científicos israelíes.

Las buenas noticias de esta investigación se suman a los datos aportados en estudios recientes en los que se ha constatado que la salud mental de los abuelos también mejora cuando se les da la oportunidad de responsabilizarse de sus nietos.

marzo 1, 2009 at 4:14 pm Deja un comentario

El apego, la mayor fuente de sufrimiento humano

El apego es una de las emociones más primarias que desarrolla el hombre. “Lo que no se enseña es a desapegarse”, dijo un médico psiquiatra. Cómo recordar lo que se perdió con una sonrisa.

Muchas veces el ser humano expresa o manifiesta su amor con algo más parecido a un sentimiento de “pertenencia”. Tras asegurar que “el apego es la mayor fuente de sufrimiento del hombre” y que “es necesario soltar el pasado y cerrar viejas heridas”, el médico psiquiatra Roberto Ré (MN 43.935) identificó a la madre como la primera que nos introduce en ese mundo.

El apego es una emoción primaria, y la explicación radica en que “el deseo a la vida se nos es dado desde la concepción hasta el momento frente a la muerte”.

“La madre nos da una carga emocional positiva que nos permite vivir. Y a partir de ahí nosotros desarrollamos con figuras de apego (papá, hermanos, tíos) y nos damos cuenta que es importante. Pero de la misma manera muchas veces nos cuesta desapegarnos“, sintetizó el director de Red Sanar .

Así es que remarcó que en los duelos se pone en evidencia que “así como tenemos pertenencias (padres, novio, casa) e incorporamos el ‘tener’, no hacemos lo mismo con el ‘no tener’ y cuando empezamos a perder cosas nos angustiamos“.

Para Ré, la figura es importante para el desarrollo, pero “así como es importante incorporar figuras de apego es importante aprender a desapegarse“.

Así, el profesional reconoce que “los duelos suelen ser el acontecimiento más doloroso en la vida psíquica de cualquier persona”, entendiendo por duelo la pérdida de un ser querido, un trabajo, prestigio o amigos.

Y destacó: “Frente a las pérdidas no tenemos recursos, en contraposición con la filosofía oriental, que es maestra en desapegos y nos enseña el valor de la pobreza“.

“Madurar los apegos es la clave para dejar de sufrir”, subrayó Ré, quien agregó: “En la medida que añoramos algo que no es, sufrimos el desapego”.

Por lo que aseguró que “el equilibrio está en comprender que hay cosas que se van y que naturalmente vamos a perder” y diferenció entre aceptar perder y la resistencia a perder (esta última -dijo- puede ser causal de sufrimiento).

Tras aconsejar “madurar la actitud frente a la pérdida”, el profesional remarcó que “el duelo no se resuelve hasta que una persona no se acuerda con sonrisa del muerto”, sea éste la pérdida física de un ser querido, la ruptura de una pareja o una amistad, un trabajo.

“Aprender a entregar lo que tenemos que perder es la clave de la maduración de nuestros apegos”, insistió Ré, al tiempo que explicó que el sufrimiento es la consecuencia de no lograrlo y que “la persona que no es capaz de entender que a veces gana y a veces pierde genera, angustia, celos, dolor, venganza” (todas emociones negativas y a partir de ahí un desgaste de su vida emocional).

Fuente: Infobae

febrero 28, 2009 at 4:13 am Deja un comentario

"Adicción" a internet y violencia adolescente, ¿de la mano?

Investigadores de Taiwán aseguran que los adolescentes que buscan pasar mucho tiempo conectados a internet serían más propensos a tener conductas agresivas.

En un estudio sobre más de 9.400 adolescentes taiwaneses, el equipo halló que aquellos con signos de “adición” a internet eran más propensos a decir que habían pegado, empujado o amenazado a alguna persona en el último año.

La relación se mantuvo cuando los autores consideraron varios otros factores, incluidos los resultados de los adolescentes en las escalas de autoestima y depresión, como así también la exposición a la violencia en la televisión.

Sin embargo, los resultados publicados en la edición online de Journal of Adolescent Health no prueban que la adicción a internet provoque conductas violentas en los niños.

Es posible que los adolescentes propensos a la violencia tiendan a usar internet de manera obsesiva, explicó el autor principal del estudio, el doctor Chih-Hung Ko, de la Universidad de Medicina de Kaohsiung, en Taiwán.

De todos modos, estos resultados se suman a las evidencias disponibles de que los medios, ya sea la televisión, las películas o los videojuegos, pueden influir las conductas infantiles.

Sugieren también que los padres deberían prestar mucha atención al uso de internet en sus hijos adolescentes y sus efectos sobre la conducta en la vida real, dijo Ko a Reuters Health. Según el equipo, algunos signos de adicción a internet incluyen la preocupación por las actividades online; los síntomas de “abstinencia”, como los cambios del estado anímico y la irritabilidad, después de varios días sin acceso a internet, y no realizar otras actividades para poder dedicarle más tiempo a otras en la web.

En este estudio, los adolescentes con un perfil de adicción tendían a ser más agresivos que el resto. El tipo de actividad en internet también parecía importar.

El “chat online”, los juegos de azar, los videojuegos y los foros o las visitas a los sitios de pornografía eran actividades asociadas con la conducta agresiva. En cambio, los adolescentes que usaban internet para investigar o estudiar eran menos propensos que el resto a tener conductas violentas.

Según Ko, ciertas actividades en la red alentarían a los adolescentes a “liberar el enojo” o a ser agresivos de una manera que normalmente no lo serían. Para el equipo, se desconoce si eso los empujaría a ser más violentos en la vida real.

Ko les recomendó a los padres hablar con sus hijos sobre el uso de internet y las conductas violentas.

febrero 28, 2009 at 4:01 am Deja un comentario

El gen de la felicidad existe

Científicos británicos aseguran que la tendencia a “ver el vaso medio lleno” está relacionada con una variación genética.


El gen que actúa cuando estamos contentos o felices fue descubierto por científicos de la Royal Society, publicó hoy el sitio Mirror.co.ok.
Los investigadores aseguran que este nuevo descubrimiento ayudará en tratamientos para que las personas que suelen estar contrariadas con la vida puedan transformarse en seres que ven “el vaso medio lleno” y son más resistentes al estrés.

De acuerdo con los resultados de la investigación, 16 de 97 personas testeadas fueron optimistas ante la variación del llamado “gen de la felicidad”.
La profesora Elaine Fox, de la Universidad de Essex, aseguró: “Mostramos por primera vez una variación genética que está unida a la tendencia de ver siempre ‘el vaso medio lleno'”.

febrero 28, 2009 at 3:56 am Deja un comentario

El estrés postvacacional, una tendencia que crece

Los especialistas aseguran que cada vez hay más casos de personas que vuelven de su período de descanso con severas crisis de nervios, irritabilidad y ansiedad.


En general, el final de las vacaciones va acompañado de un sentimiento de añoranza o angustia por los lindos momentos vividos, el descanso sinfín y el divertimento continuo. Sin embargo, en algunas personas esto puede ir más allá, y transformarse en algo más.

La depresión, el nerviosismo generalizado, la irritabilidad y la ansiedad, muchas veces acompañadas por síntomas físicos, atentan contra el normal restablecimiento de la rutina de muchos ex turistas.

En ese sentido, un informe del Centro de Estudios Especializados de Trastornos de Ansiedad (Ceeta) confirmó la tendencia creciente de cuadros de trastornos de ansiedad posteriores a las vacaciones.

Según señaló Gabriela Martínez Castro, directora de este centro de salud, “hoy en día es más que frecuente encontrar en nuestras consultas a pacientes que explican que su problema comenzó un tiempo luego de las vacaciones, que están nerviosos, angustiados y sobresaltados, todo les preocupa, transpiran mucho, tienen taquicardia y problemas para dormir. En ciertos casos, acompañan el relato con una crisis de pánico, como corolario“.

La especialista explicó que, en algunas personas, las situaciones de estrés se mantienen en el tiempo, y se transforman en trastornos de ansiedad.

Trastornos de ansiedad después de las vacaciones

La licenciada resaltó que, en aquellas personas que sufren de estrés postvacacional, se pueden presentar dos cuadros bien diferenciados.

El primero de ellos es el trastorno de pánico, un episodio inesperado y repentino que alcanza su máxima intensidad a los 10 minutos de haber comenzado y está acompañado de algunos síntomas físicos como visión borrosa, taquicardia, temblores, sudoración, mareos o sensación de inestabilidad, dificultades gastrointestinales, sensación de ahogo y de un intenso temor a morir, perder el control o volverse loco.

“En general la persona teme volver a padecer otra crisis, y por tal motivo, va restringiendo las actividades de su vida cotidiana, hasta quedar incapacitado por el miedo y bajo la dependencia de otros, por temor a necesitar recibir ayuda en caso de una nueva crisis”, sostuvo Martínez Castro.

El otro es el trastorno de ansiedad generalizada. Se trata de una preocupación excesiva por diferentes temáticas que pueden ser o no graves, reconociendo que la magnitud de la preocupación sobrepasa los motivos que la suscitan, sin lograr controlarla. Además, el que lo sufre no puede jerarquizar adecuadamente el orden de importancia de los problemas que le preocupan.

Quien lo padece vive sobresaltado, irritable, fatigado, con dificultades en el sueño, temblores, sudoración, sensación de ahogo o atragantamiento, palpitaciones, problemas gastrointestinales o incluso puede sufrir una crisis de pánico.

“Es altamente probable desencadenar un trastorno de ansiedad generalizada luego de un período de descanso, como lo son las vacaciones, cuando el individuo vuelve a tomar contacto con las obligaciones cotidianas, puesto que la preocupación indiscriminada por todas las temáticas está al acecho. Este tipo de trastorno podría ser el que mayor merece el nombre de estrés postvacacional“, aseguró Martínez Castro.

No obstante, aclaró que no todas las personas sufren de este tipo de estrés, sino aquellas que cuentan con predisposición genética para hacerlo, además de haber crecido dentro de un entorno temeroso, sobreprotector y ansioso.

Cómo superar el estrés postvacacional

Martínez Castro ofrece una serie de consejos para mitigar o evitar estos cuadros de nerviosismo luego de los períodos de descanso merecido. Entre ellos, resalta la necesidad de equilibrar en la agenda las horas de sueño; tener una alimentación balanceada, tiempo de ocio y recreación; fijar períodos de tiempo dedicado al trabajo, estudio o demás obligaciones; y hacer ejercicio al menos tres veces a la semana.

Por otra parte, aconseja tomar períodos cortos de descanso durante el año, en la medida de lo posible, además de tratar de resolver los problemas de a uno, dividiéndolos en diversos órdenes de complejidad, proponiendo alternativas individuales de solución y eligiendo la opción más realista posible, o aprendiendo a aceptar que dicho problema no posee solución.

Es necesario cambiar la visión negativa o catastrófica sobre los acontecimientos por suceder, reemplazando esa mirada por otra más realista y mesurada a la hora de evaluar la realidad. Y siempre recordar que no hay que intentar controlarlo todo: de hecho, es una tarea utópica, sostuvo la especialista.

“En caso no lograr manejar adecuadamente la situación de estrés, es aconsejable no perder tiempo y evitar que el cuadro avance, ya que puede resultar incapacitante para quien lo padece. Es aconsejable consultar a un experto en la materia, dado que con la terapia cognitivo-conductual se hace posible obtener el alta en pocos meses“, concluyó la licenciada.

febrero 23, 2009 at 1:21 am Deja un comentario

Adiós a los malos recuerdos: analizan una píldora que podría borrarlos

La medicación es usada en la actualidad para tratar la presión arterial. Científicos estudian si sería posible emplearla en el tratamiento de algunos desórdenes de ansiedad y fobias.

El betabloqueante genérico propranolol debilitó significativamente los recuerdos temerosos de arañas en un grupo de voluntarios saludables que consumieron la medicina, dijo Merel Kindt, psicóloga de la Universidad de Amsterdam, quien dirigió el estudio.

Pudimos demostrar que la respuesta de miedo desaparecía, lo que sugiere que el recuerdo se debilitaba”, indicó Kindt durante una entrevista telefónica. Los resultados, publicados en la revista Nature Neuroscience, son importantes porque el medicamento ofrecería otra forma de ayudar a las personas que sufren trastorno por estrés postraumático y otros problemas relacionados con malos recuerdos.

Tradicionalmente, las terapias buscan enseñar a las personas con este tipo de desórdenes estrategias para construir nuevas asociaciones y bloquear los malos recuerdos. El problema, señaló Kindt, es que los malos recuerdos permanecen y las personas suelen tener recaídas.

Estudios con animales evidenciaron que los recuerdos temerosos pueden cambiar cuando se los trae a la memoria, un proceso llamado reconsolidación. En ese estadio también son vulnerables a los betabloqueantes como propranolol, que apunta a las neuronas en el cerebro, indicaron los expertos.
El experimento de Kindt y su equipo incluyó a 60 hombres y mujeres que aprendieron a asociar fotos de arañas con una descarga eléctrica leve. Esta experiencia creó un recuerdo temeroso, explicaron los investigadores. Otros participantes vieron la misma foto pero no recibieron la descarga.

Para esas personas esto determinó una asociación “segura”, sin una respuesta temerosa o un mal recuerdo. Al día siguiente las personas que habían recibido la medicación tenían una respuesta de miedo mucho menor, comparado con quienes habían tomado placebo, cuando se les mostraba la foto y se les aplicaba una descarga leve, señaló el equipo.

No hubo diferencia en la respuesta entre los grupos. “Esto muestra que es posible debilitar el recuerdo subyacente interfiriendo en él”, dijo Kindt. Los próximos pasos son observar cuánto tiempo duran los efectos del fármaco sobre la memoria y evaluar el tratamiento en personas que realmente padecen algún tipo de desorden o fobia, agregó la autora.

febrero 17, 2009 at 4:11 am 1 comentario

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