Economía y psicología

PEDRO VILLALAR

Desde que un asesor de Clinton gritara a un adversario aquello de que “¡Es la economía, imbécil!”, todos somos conscientes del papel eminente que juega en las elecciones la propuesta económica de los candidatos. Formalizada una gran nivelación ideológica que deja muy poco espacio para el debate, los electores nos hemos vuelto materialistas: nos interesa asegurar lo mejor posible la subsistencia.

Eso lo saben nuestros partidos en estas vísperas electorales, y a buen seguro que explotarán el tema hasta agotarlo. Pero se da el caso de que los agentes económicos están psicológicamente muy influidos por el ambiente: el consumidor, por ejemplo, gastará tanto más cuanto más perciba el ´efecto riqueza´, cuanta más confianza tenga en el futuro, cuanto más seguro se sienta de la estabilidad de su empleo, etc.

Quiere decirse que si alguien orientara su campaña electoral hacia el pesimismo, mediante un dibujo exagerada y demagógicamente negro del presente y del futuro, podría influir muy negativamente en la coyuntura. Así las cosas, los partidos tienen cierta obligación de ser ponderados y realistas, aunque sólo sea por su propio interés: si se interpretara que les preocupa más la conquista del poder que la supervivencia y el bienestar de todos, tendrían perdida la partida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s